Diseño, no obra
Entregamos planos, especificaciones y manuales de aplicación. La fabricación, el montaje y la instalación eléctrica los ejecuta un proveedor contratado por el edificio, con nuestra documentación como referencia.
Antes de empezar conviene dejar por escrito qué incluye un sistema de orientación y qué queda fuera. Estas precisiones evitan malentendidos durante el proyecto y ordenan las expectativas de todas las áreas involucradas.
Entregamos planos, especificaciones y manuales de aplicación. La fabricación, el montaje y la instalación eléctrica los ejecuta un proveedor contratado por el edificio, con nuestra documentación como referencia.
Trabajamos sobre circulación, señalética y mapas. No brindamos atención clínica, no intervenimos en protocolos sanitarios y no garantizamos resultados de salud: nuestro aporte es la claridad espacial.
Revisamos la normativa de accesibilidad aplicable al edificio y adaptamos el sistema a ella. Si la jurisdicción exige una certificación externa, esa gestión queda en manos del organismo responsable.
Un sistema completo puede implementarse por fases: primero el diagnóstico y los recorridos críticos, después los mapas por piso y finalmente la señalética secundaria. Cada etapa se documenta para no perder coherencia.
Definimos tamaños, contrastes y ubicaciones, pero la elección final del material depende del presupuesto y del mantenimiento previsto. Dejamos criterios claros para que cualquier proveedor los respete.
Si el edificio suma servicios o reorganiza áreas, el manual permite incorporar los cambios sin rediseñar todo. Las modificaciones fuera de ese marco se cotizan como una revisión aparte.
Estas condiciones se ajustan a cada edificio y a las necesidades de sus usuarios. Cualquier punto que no esté contemplado aquí se define por escrito antes de comenzar los trabajos.
No todos los edificios necesitan lo mismo. Un hospital con alas nuevas y viejas pide un diagnóstico profundo antes de tocar un cartel. Una sede administrativa de tres pisos puede resolverse con mapas por nivel y un código de color bien aplicado. Estos son los tres modos en que encaramos un sistema de orientación, con distinto alcance y distinta documentación.
Relevamos recorridos reales, puntos donde la gente se detiene a preguntar y cruces de circulación que generan dudas. Incluye conteo de consultas en informes, observación en horarios pico y revisión de planos existentes.
Diseño de pictogramas de trazo simple, tipografía sans serif de alto contraste y códigos cromáticos por área. Definimos alturas de instalación, acabados mates y pautas de montaje para que el sistema se sostenga en el tiempo.
Mapas por piso con marca de "usted está aquí", flechas de continuidad en escaleras y ascensores, y repetición coherente del código de color en todos los soportes. Pensado para edificios de varios niveles.
Cada edificio tiene su propia lógica de circulación y sus propios puntos de duda. El proceso se ordena en cinco etapas que van desde la primera consulta hasta la entrega de los planos de montaje y el manual de aplicación.
Recorremos los accesos, pasillos, escaleras y ascensores junto al equipo de mantenimiento. Registramos dónde se detiene la gente a preguntar, qué cruces de circulación generan dudas y qué carteles existentes conviene retirar.
Ordenamos los recorridos por tipo de trámite o servicio y detectamos los puntos ciegos donde la orientación se corta. De ahí sale un plano de trabajo con jerarquías: qué se resuelve con un cartel de sector y qué necesita una flecha de continuidad.
Definimos siluetas simples, sin ornamentos, y una paleta por área que se mantenga coherente en todos los soportes. Cada combinación de color se verifica con criterios de contraste antes de avanzar, para que el sistema funcione también con baja visión.
Armamos los mapas por piso con la marca de ubicación actual y las referencias de cada sector. Los probamos con personas mayores y con usuarios de silla de ruedas antes de la instalación definitiva, porque el diseño en pantalla no muestra todos los problemas.
Entregamos alturas de instalación, distancias de lectura, materiales y ubicación de cada pieza, junto con un manual de aplicación. Así el mantenimiento puede sumar nuevos servicios sin romper la lógica del conjunto.
Planos de recorrido, fichas de pictogramas, paleta por área y reglas de montaje. Todo documentado para que el sistema siga funcionando cuando cambie el personal o se agregue un servicio nuevo.
Si querés entender cómo aplicamos estos criterios en un edificio real, podés revisar quiénes formamos el estudio.