Administraciones hospitalarias
Nos convocan cuando las quejas por desorientación en pasillos y sectores de internación se acumulan. Piden criterios claros, plazos realistas y un manual que el equipo interno pueda sostener después.
Cada sistema de orientación que sale de nuestro taller pasa por manos de equipos técnicos, áreas de accesibilidad y personal de mantenimiento. Estos son los perfiles con los que solemos coordinar el trabajo, y lo que valoran de la manera en que encaramos cada proyecto.
Nos convocan cuando las quejas por desorientación en pasillos y sectores de internación se acumulan. Piden criterios claros, plazos realistas y un manual que el equipo interno pueda sostener después.
Trabajamos codo a codo con referentes que auditan contraste, alturas de instalación y legibilidad. Revisamos cada pictograma antes de fabricarlo y dejamos registro de las decisiones para futuras auditorías.
Nos sumamos en etapas tempranas para que la señalética no compita con el proyecto edilicio. Definimos recorridos, puntos de decisión y soportes antes de que las paredes estén terminadas.
Les importa que los materiales resistan limpieza frecuente y que reponer un cartel no obligue a rediseñar todo. Por eso entregamos especificaciones de fabricación y códigos de reposición.
Colectivos de personas con discapacidad visual y adultos mayores participan en las pruebas de campo. Su devolución suele corregir detalles que en pantalla parecen menores y en el edificio son decisivos.
Acompañamos procesos licitatorios con documentación técnica ordenada: planos de implantación, fichas de materialidad y criterios de accesibilidad alineados a la normativa vigente.
Norte Visual Diseño es un estudio de Rosario que arma sistemas de orientación para hospitales y edificios públicos. No vendemos carteles sueltos: pensamos cómo se mueve la gente por un edificio, dónde se traba y qué necesita leer para seguir sola.
Administraciones hospitalarias, equipos de mantenimiento, arquitectos y responsables de accesibilidad. También pensamos en quien llega por primera vez a un edificio y no conoce a nadie.
Trabajamos con criterios de accesibilidad universal y normativa vigente. Preferimos un pictograma claro antes que un texto largo, y dejamos documentado cada criterio para que el sistema sobreviva al mantenimiento.
Hablamos claro y sin grandilocuencia. Explicamos las decisiones con motivos concretos, no con promesas. Si algo no se puede resolver bien, lo decimos antes de empezar.
Que una persona mayor, alguien con baja visión o quien usa silla de ruedas pueda orientarse sin preguntar. Esa es la medida real de si un sistema funciona.